AZZEDINE ALAIA: RIP

Escultor de Moda

El mundo de la moda ha despedido a un grande, a un rebelde... con causa, una que tenía muy clara y era la de crear -maravillas- sin prestar atención al qué dirán, aunque siempre fue uno favorecedor. Azzedine Alaïa -tunecino- dio sus primeros pasos en la moda gracias a su hermana melliza, Hafida, quien le enseñó a coser. Años más tarde, al llegar el momento de escoger una carrera, Alaïa decidiría estudiar escultura en la Escuela de Bellas Artes de Túnez. 

Culminada esta etapa, en 1957, se muda a París para trabajar en moda. Comenzó bajo las órdenes de Christian Dior, donde pasó cinco días cosiendo etiquetas antes de ser despedido por no tener los papeles en regla. Continuó en Guy Laroche, donde estuvo durante dos temporadas. En 1960, la familia Blegiers le contrató durante cinco años como modisto, lo que le permitió acceder a un selecto círculo de clientas. Así, da su salto a Thierry Mugler, antes de tomar vuelo en solitario. 

Inauguró su primer taller en la calle Bellechasse en 1970 y durante 10 años vistió de manera privada a la jet-set mundial, desde la actriz Greta Garbo a la novelista Louise de Vilmorin. En 1980 decidió presentar su propia colección y recibió aplausos de los editores de moda por su modernidad y, así, su firma homónima consolidó su presencia en el sector. 

Consolidación que hizo eco alrededor del globo no solo porque esculpía majestuosamente los vestidos directamente sobre el cuerpo o el maniquí: ¨No sabría cómo hacerlo de otra forma¨, sino porque fue totalmente reacio a seguir las ¨normas¨ y el calendario de la moda: "Cuando la colección está lista, está lista". Era totalmente ajeno a las tendencias y al reloj, jamás presentó sus colecciones siguiendo la lógica de las pasarelas. Asimismo, no se valía de grandes presentaciones, sino que enseñaba en un marco muy personal, en un desfile privado en su propia casa, entre café, té y pastas. No quiso entrar en la Chambre Syndicales de la Haute Couture, nunca quiso trabajar con ningún gran grupo empresarial y rechazó sustituir a Galliano en Dior en 2011. 

Para Alaïa el diseñar era lo único necesario, eso y las mujeres, a las que vio realmente como sus musas, por lo que dejó que ellas le hablaran y actuó en consecuencia. Descubrió una nueva hechura que crearía escuela: elevó el pecho plano con anchos corpiños de lycra, cuero blando artesanal y viscosa. Una técnica que aprendió montando y desmontando vestidos de antiguos maestros. ¨… Si hay magia la tienen las mujeres, no yo. Las mujeres lo que quieren es sentirse guapas¨. ¡Misión cumplida! En un vestido Alaïa cualquier fémina se encuentra luciendo una perfecta y hermosamente cocida segunda piel.

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Sculpture of Fashion

The fashion world has sayed goodbye to a good one, to a rebel ... with a cause, a very clear cause which was to create -wonders- without paying attention to what others will say, although it was always flattering words. Azzedine Alaïa-Tunisian-took his first steps in fashion thanks to her twin sister, Hafida, who taught him how to sew. Years later, when the time came to choose a career, Alaïa decided to study sculpture at the School of Fine Arts in Tunisia.


After this stage, in 1957, he moved to Paris to work in fashion. It all began under the orders of Christian Dior, where he spent five days sewing labels before being fired for not having his papers in order. He continued in Guy Laroche, where he was for two seasons. In 1960, the Blegiers family hired him for five years as a couturier, which allowed him to access a select circle of clients. Thus, he makes his leap to Thierry Mugler, before taking a solo flight.


He inaugurated his first workshop on Bellechasse Street in 1970 and for 10 years privately dressed the world jet set, from the actress Greta Garbo to the novelist Louise de Vilmorin. In 1980 he decided to present his own collection and received applauses from the fashion editors for his modernity and, thus, his namesake firm consolidated its presence in the sector.


Consolidation that echoed around the globe not only because it majestically sculpted the dresses directly on the body or the mannequin: "I would not know how to do it any other way", but because he was totally reluctant to follow the "rules" and the fashion calendar: "When the collection is ready, it's ready." He was totally oblivious to the trends and the clock, never presented his collections following the logic of the catwalks. Also, he did not use great presentations, but taught in a very personal setting, in a private show in his own home, between coffee, tea and pasta. He did not want to enter Chambre Syndicales de la Haute Couture, he never wanted to work with any large business group and refused to replace Galliano in Dior in 2011.


For Alaïa, design was the only necessary thing, that and women, whom he really saw as his muse, so he let women speak to him and acted accordingly. He discovered a new shape that would create a school: he raised the flat chest with wide lycra bodices, soft handmade leather and viscose. A technique he learned by assembling and dismantling dresses of old masters. ¨... If there is magic, women have it, not me. Women just want to feel beautiful¨. Mission accomplished! In a Alaïa dress any woman is comfortable wearing a perfect and beautifully sew second skin.

Mel AbacheComment